Malditas sean las horas en que duermo,
malditas sean las horas en que dejo de criar a mis cuervos,
malditas sean las horas en que ustedes se emboban
con las mentiras de este mundo,
malditas sean las horas en que los ojos permanecen en sus lugares,
malditas sean las horas en que duermo,
malditas sean las horas en que dejo de criar a mis cuervos.
Malditas sean las horas en que mis cuervos no nublan los cielos,
en busca de cazar sus vacíos ojos,
Malditas sean las horas en que no se oyen el aleteó sobre sus cabezas,
Malditas sean las horas en que la catarsis se encuentra presa.
No crió cuervos para que me saquen los ojos,
los crió para que le arrebaten los ojos al ciudadano.
Los cuervos revolotean libres en mi cabeza.
0 besos salvajes:
Publicar un comentario en la entrada